MIS 8 HÁBITOS PARA DECIR ADIÓS AL ESTRÉS

El otro día, conversando con unos amigos, uno de ellos nos dijo que padecía de estrés. Automáticamente, sin casi espacio de tiempo, ya no era uno solo el que se sentía así, sino prácticamente el grupo entero. Y es que en algún momento de nuestras vidas todos hemos sentido esa sensación de no llegar a todo, de andar todo el día corriendo y que nos falten horas, de no sentirnos satisfechos en el terreno profesional o personal, de que llegue la noche y decir….¡bufff, y mañana más!

Yo misma he vivido así durante mucho tiempo: levantarme por la mañana, preparar desayunos para los niños, irme a trabajar sin haber ingerido nada, trabajar en algo que no disfrutaba al 100%, tarde de extraescolares, deberes, duchas, cocinar algo rápido para cenar…y si las fuerzas me lo permitían aún me quedaba estudiando por las noches. Y al día siguiente vuelta a empezar

Y cada noche la misma pregunta: ¿cuándo tendré tiempo para mí? Va Marta, esto es solo una época ¡ya pasará! Me intentaba animar a mí misma, pero lo cierto es que los días, semanas, meses pasaban y la cosa no cambiaba, sino todo lo contrario, cada vez era más difícil salir de ese círculo.

Afortunadamente, y después de varios cambios en mi vida, pude identificar cuáles eran los puntos en los que no me sentía feliz y hacer los pasos necesarios para cambiar lo que no me gustaba y poder vivir una vida mucho más plena, mucho más consciente, disfrutar de las pequeñas cosas y no dejar que el estrés me controlara. ¡Ahora lo controlo yo a él!

 

UN POCO DE TEORIA

El estrés es un proceso natural del cuerpo humano, que genera una respuesta automática ante condiciones externas que resultan amenazadoras o desafiantes, que requieren una movilización de recursos físicos, mentales y conductuales para hacerles frente, y que a veces perturban el equilibrio emocional de la persona.

El entorno, que está en constante cambio, obliga a los individuos a adaptarse; por tanto, cierta cantidad de estrés es necesaria para que el organismo responda adecuadamente a los retos y los cambios de la vida diaria. Es lo que se conoce como estrés o estrés positivo.

Si bien en un primer momento la respuesta de estrés es necesaria y adaptativa, cuando ésta se prolonga o intensifica en el tiempo, la salud, el desempeño académico o profesional e, incluso, las relaciones personales o de pareja del individuo se pueden ver afectadas.

Pero ¿Porqué a todas las personas no nos afecta de igual manera?

Nuestras creencias, nuestra educación, incluso religión, han hecho que afrontemos los diferentes sucesos de nuestras vidas de diferentes maneras, cada uno según lo vivido. Muchas veces desde el  miedo y la resignación, otras con una armadura de hierro para ser invencibles.

Por ello, cada uno de nosotros podemos reaccionar de diferente manera ante situaciones parecidas.

Es importante saber identificar a tiempo que algo no funciona, y poder ponerle remedio. Claro que si, tú también puedes VIVIR SIN ESTRÉS

 

SIGNOS Y SINTOMAS DEL ESTRÉS PATOLÓGICO

Nuestro cuerpo es muy sabio, está programado para que todo funcione a la perfección. Ante cualquier amenaza, él nos avisa de que algo no funciona. En el caso del estrés lo puede hacer de la siguiente forma:

 

Cambios físicos

  • Fatiga
  • Dolor de cabeza
  • Contracciones en cuello y espalda
  • Problemas de piel: acné, psoriasis, dermatitis
  • Respiración agitada
  • Palpitaciones
  • Problemas intestinales

 

Cambios emocionales

  • Ansiedad
  • Disminución del apetito
  • Irritabilidad
  • Confusión

 

Cambios conductuales

  • Aumento del consumo del tabaco
  • Aumento del consumo de alcohol
  • Cambios de humor y en el trato a las personas
  • Problemas en el habla
  • Olvidos

 

LIBERARSE DEL ESTRÉS ES POSIBLE

Vale sí, ya sé que no es fácil. Pero con un poco de empeño, de sacrificio (cosa que no tendría que ser así), y ayuda en los casos en que sea necesario tú también puedes librarte del estrés.

Estos son los puntos clave, y que a mi mejor me funcionan, para decir adiós al estrés:

  • Por encima de todo ¡quiérete! Y es que muchas veces nos olvidamos de querernos, de respetarnos, de escucharnos y vivimos continuamente juzgándonos y culpabilizándonos. Es hora de cambiar estos pensamientos y ver lo bonito que cada uno de nosotros tenemos dentro y valorar todas las cosas que sabemos hacer bien.

 

  • Identifica las áreas de tu vida que no te satisfacen y proponte un cambio. Quizás sea uno de los puntos  más difíciles, pero también uno de los más importantes. Ya sea en el terreno personal o profesional, ¿que nos gustaría que fuese diferente? Hazte esta pregunta y visualízate en ese cambio. ¿Cómo seria tu vida entonces? Recuerda que todo es posible en esta vida, son las creencias limitantes las que nos hacen “no avanzar” en el camino.

 

  • Planifica tu agenda. Parece una tontería, pero cuando vamos haciendo “sobre la marcha” y no nos planificamos bien, seguramente invertimos más tiempo del necesario en terminar cualquier tarea. Coje un calendario, una agenda y empieza a planificar. Tener anotado en la agenda como va a ser tu día o semana, te dará paz mental, pero a la vez estarás ganando espacios de tiempo, que podrás invertir en hacer otras cosas.

 

  • Rodéate de personas y de cosas que te aporten valor. Te recomiendo que leas este articulo (o cualquier otro que encontrarás en su web) de mi amiga Lucia Gómez donde habla precisamente de ello. De dejar ir para vivir la vida de tus sueños. Y recuerda que menos es más.

 

  • La alimentación también juega un papel importante en el manejo del estrés. Cuando ponemos énfasis en nuestra alimentación y somos conscientes de lo que comemos , estamos aportando a nuestro cuerpo los alimentos necesarios para afrontar la jornada, sentimos que nos estamos cuidando, nuestro humor cambia y con ello el estrés disminuye.

 

  • Incluye la meditación a tu día a día. “La meditación trae multitud de beneficios a nuestra vida, a todos los niveles y en todas las áreas. Es una poderosa herramienta para combatir el estrés, y la ansiedad. Aporta serenidad y ecuanimidad para aceptar los sucesos que la vida nos pone por delante.” Con esta frase empiezo yo mis meditaciones guiadas. Te dejo el enlace aquí por si te pica la curiosidad y te apetece empezar a probar. Es, como todo en la vida, un hábito. Pero sus beneficios son tales que vale la pena integrarlo en tu rutina diaria.

 

  • Dormir entre 7-9 horas cada día. Cuando no descansamos lo suficiente nuestro rendimiento tanto físico como mental es menor. El cuerpo y la mente necesitan descansar. Por muy obvio que parezca, muchas veces, por los motivos que sea, no descansamos lo suficiente, y esto tiene una repercusión tanto física como mental. Termina el día como te mereces. Desconecta de los dispositivos móviles, habla con tu pareja, lee, date una ducha (o un baño) con agua caliente, enciende una velita…Y mi gran descubrimiento: ¡usa los aceites esenciales! Y como yo no soy experta en ellos, te recomiendo que te pases por la pagina de Sònia comesanoyfluye. Recientemente he acudido a un taller con Sònia, y el cambio en mi sueño ha sido más que evidente.

 

  • ¡Encuentra tiempo para ti! En el calendario que te he propuesto antes, reserva un tiempo dedicado a ti. Ya sea salir a caminar por la montaña, ir al gimnasio, quedar con los amigos o simplemente quedarte en casa leyendo un libro. ¿Cada cuanto? Hay quién necesitará hacerlo todos los días, otros con 2 veces por semana les será suficiente. Aprende a escucharte y decide que es lo que realmente necesitas.

 

Estos consejos no substituyen en ningún caso a un posible tratamiento médico, si es que lo hay. Recuerda visitar al tuyo de confianza si lo crees necesario.

Ahora ya sabes que vivir sin estrés es posible, te toca a ti dar el paso.

¿Qué áreas crees que puede ser más fácil hacer el cambio? ¿Cuales crees que necesitas ayuda? Déjame tu comentario, estaré encantada de escuchar tu historia

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