Conoces tu Suelo Pélvico?

Hoy si. Esta es la entrevista que realicé a Carla Macau para Radio Caldes, la radio municipal en la que colaboro.

Espero os sea de ayuda, y sobretodo, empecemos a normalizar y a hablar sobre esta parte anatómica tan olvidada y a la vez tan presente en todas nuestras etapas, especialmente en las mujeres.

Disfrutarla!

Empecemos por el principio Carla ¿Qué es el suelo pélvico?

El suelo pélvico es un sistema complejo formado por musculatura, órganos pelvianos (vejiga, recto, útero en las mujeres), tejido conectivo, tejido vascular y tejido nervioso.

Se encuentra en la base de la pelvis y es el responsable del buen funcionamiento urinario,  defecatorio (debe permitir la continencia pero también el vaciado correcto), sexual y obstétrico (tiene que permitir un embarazo y un parto, y poder recuperarse después). También participa en la estabilización del sistema musculo esquelético general y es responsable de sostener las vísceras pélvicas en su sitio evitando el prolapso.

El suelo pélvico está directamente relacionado y trabaja conjuntamente con la musculatura abdominal y las cadenas musculares antigravitatorias. Es por este motivo que un abordaje sensato en muchas de las disfunciones del suelo pélvico tendrá muy en cuenta, también, la función de estos otros grupos musculares.

 

Mujeres, hombres, niños. ¿Todos podemos padecer en algún momento del suelo pélvico?

Así como todos quienes tienen tobillos pueden sufrir una disfunción o una lesión en él, todos quienes tenemos suelo pélvico podemos igualmente padecer una disfunción en esta zona.

El suelo pélvico interviene en la mayoría de etapas de la vida de una persona, y desenvuelve un papel importante en cada una de ellas. Así, encontramos disfunciones características en niños, adolescentes, mujeres en etapa fértil, hombres, menopausia…

En la infancia el proceso de aprendizaje en el control de esfínteres es una etapa importante. Hay que atravesarla con precaución para evitar futuras disfunciones uroginecológicas en la infancia, adolescencia y más adelante en la etapa adulta (estreñimiento, incontinencia fecal, retención urinaria, disfunciones sexuales…)

Cuando en un niño se manifiesta una disfunción, la evidencia científica garantiza la eficacia y la indicación del tratamiento de fisioterapia especializada en este campo, que permite conseguir muy buenos resultados.El tratamiento en niños nunca es invasivo (no hay tactos internos), no es doloroso y siempre en presencia de un adulto responsable que lo acompañe.

En los hombres, además del tratamiento de las disfunciones urológicas y proctológicas generales (incontinencia urinaria, fecal o de gases, dolor pelviano, cicatrices de cirugía, estreñimiento, disfunciones eréctiles…) la fisioterapia también está indicada antes y después de las cirugías de próstata, para así acelerar la recuperación y reducir el tiempo de incontinencia urinaria postquirúrgica y disfunciones eréctiles postcirugia.

En la mujer el suelo pélvico tiene un papel especialmente importante en diferentes etapas de su vida, y por las características de su anatomía (tenemos un agujero más que los hombres y, a diferencia de ellos, pasamos por embarazos y partos) es más vulnerable que en los hombres.

Situaciones como el embarazo, parto y posparto, la menopausia, una mala postura corporal, un trabajo erróneo de la musculatura abdominal, la práctica de algunos deportes de impacto como el aeróbic, correr, tenis…ponen en compromiso estos tejidos y lesionan fácilmente el suelo pélvico, impidiendo que pueda hacer correctamente su función.

Muchas veces confiamos en que estas situaciones mejoraran por si solas. Pero la realidad es que muchas actitudes, posturas hábitos y actividades de nuestro día a día tienden a lesionar el suelo pélvico y, si no se resuelven, con el tiempo estas disfunciones pueden agravarse.

 

Y que pasa con el ejercicio físico que muchas veces acostumbramos a hacer?

El conflicto que tenemos las mujeres con el deporte es que somos “novatas”. Hace pocas generaciones que nos hemos iniciado en hacer deporte. Si miramos un poco atrás, no existía el deporte en mujeres. Las mujeres solo corrían cuando había una emergencia familiar!

Hace relativamente muy pocos años las mujeres nos hemos puesto a hacer deporte, pero hemos empezado con deportes diseñados por y para hombres.

Muchas veces, cuando las mujeres nos ponemos a correr el problema principal no es el hecho de correr sino cómo tenemos el suelo pélvico y si este es competente para afrontar el impacto.

Es cierto que algunas actividades no benefician al suelo pélvico porque generan mucha hiperpresión, pero muchas de las veces el conflicto es que ya vamos con este suelo pélvico muy debilitado de base. Y al ponernos a hacer ejercicio aparecen los síntomas, pero es sólo la gota que colma el vaso, el suelo pélvico ya estaba en el límite antes del ejercicio.

Y, por otro lado, el hecho de no hacer ejercicio no va a mejorar nuestrasalud en absoluto, ni por extensión nuestro suelo pélvico, así que la recomendación general sería hacer deporte con regularidad, pero asegurar que nuestro suelo pélvico está preparado y entrenado para seguirnos el ritmo.

En deportes especialmente intensos y con mucha hiperpresión hay que valorar bien cómo nos afrontamos a ellos y programar un entrenamiento paralelo para el suelo pélvico.

 

Síntomas que nos pueden hacer sospechar que podemos padecer del suelo pélvico

Para empezar, todo lo que nos llame la atención o tengamos sospecha que no debería ser así, muy probablemente es que no debería ser así.

Por otro lado, si alguna mujer ha pasado por un embarazo o parto, seguramente hay que revisarlo. Hay muy poquitas mujeres (realmente MUY poquitas) que después de pasar por una aventura como esta, el tejido del suelo pélvico haya podido hacer una recuperación adecuada él solito.

Tenemos muy integrado que después de una cirurgía de rodilla, por ejemplo, pasaremos por un proceso de rehabilitación, y que éste es importante para que la rodilla funcione bien a corto, medio y largo plazo. Pues en un embarazo y un parto o una cesárea la lesión es del todo equivalente a una cirurgía importante, y con frecuencia nos saltamos la rehabilitación.

Concretando un poquito, éstas podrían ser algunas de las cosas que seguro que nos tienen que llamar la atención:

  • Incontinencia urinaria, de gases o fecal (unas gotitas es incontinencia, no hace falta mojar el pantalón para considerarlo incontinencia urinaria)
  • Estreñimiento crónico (especialmente importante para la salud del suelo pélvico poder evacuar las heces sin esfuerzo!)
  • Fisuras anales (cuando se hace una fisurita en la mucosa del canal anal y sangra un poquito al defecar)
  • Prolapso de órganos pelvianos (si notamos que la vejiga, el útero o el recto están más bajitos de lo que solían estar, o observamos que el tampón se nos “tuerce” o no se mantiene en su sitio como antes). Evidentemente también si observamos o palpamos que una víscera pelviana sobresale de la vulva en un esfuerzo tipo tos, o nos molesta a veces una sensación de peso o ocupación vaginal.
  • Apertura vaginal (la vagina debería estar cerrada, sin que entre aire ni podamos ver su interior con un espejo)
  • Cicatrices de episiotomía (si no se tratan bien pueden desequilibrar la función de toda la musculatura perineal)
  • Flacidez abdominal (muy importante el estado de los abdominales para el suelo pélvico, pero nunca fortalecerlos con ejercicios tipo “crunch”!
  • Vaginismo (dificultad en la penetración durante las relaciones sexuales, la musculatura involuntaria de la vagina provoca un espasmo y no se relaja aunque lo intentemos voluntariamente)
  • Dolor en las relaciones sexuales (cualquier tipo de dolor durante las relaciones sexuales NO es normal!)
  • Disfunciones eréctiles y/o eyaculación precoz (hay músculos y reacciones del sistema nervioso que podemos aprender a controlar para que esto se resuelva)
  • Pre y postcirugías urológicas, ginecológicas y proctológicas (siempre que hay una cicatriz existe un motivo de peso para revisar cómo ha quedado la función de los tejidos que la rodean. Y en muchos casos, el motivo que llevó a la cirurgía está todavía pendiente de resolver).
  • Cistitis de repetición
  • Eneuresis i encopresis (en niños y adolescentes).

 

Como lo abordamos?

Primero de todo, antes de cualquier tratamiento, la clave está en hacer un buen diagnóstico.

A nivel de tratamiento de rehabilitación los recursos son muy diversos. Habitualmente hay alteraciones que tenemos que resolver en parte con terapia manual, y pueden formar parte del tratamiento la electroestimulación, diatermia profunda (INDIBA), dildos, balones rectales, aparatos de biofeedback… en función del paciente y lo que necesite en ese momento.

 

Y para terminar, donde te podemos encontrar Carla?

Es fácil encontrarme a través de mi web www.carlamacau.com, y en consulta presencial en C/Montserrat nº 15, 1º 3ª Caldes de Montbui (horas concertadas).

Muchas Gracias Carla.

A vosotros!

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