BIO-INDIVIDUALIDAD ¿QUE TE DICE TU CUERPO?

Como bien sabes, hace años estudié en la universidad la carrera de Dietética y Nutrición. Unos estudios que me enseñaron muchísimo y con los que consolidé unas bases imprescindibles para entender y comprender más sobre los alimentos y cómo es su comportamiento en el cuerpo humano.

Pero si una cosa me faltó durante mi paso por la universidad, fue el concepto de BIO-INDIVIDUALIDAD. Una palabra nueva para mí y que curiosamente  aprendí hace poco durante mi especialización como coach de salud en el Institut of Integrative Nutrition (IIN) de Nueva York.

Una palabra que me ha cambiado por completo la manera que tengo de ver y abordar la nutrición.

Seguramente podemos aplicar el término bio-individualidad a diferentes campos de nuestra vida, yo hoy me voy a centrar en  el que me concierne, que no es ni más ni menos que en el de la alimentación.

Y es que, como te comentaba al principio, y a mi modo de ver y  sin querer ofender a nadie, somos especialistas en planificar dietas cuadradísimas en macro y micronutrientes, pero fallamos en escuchar a la persona que tenemos delante. Fallamos en ser curiosos y preguntar más. Fallamos en no querer estrujarnos un poco la cabeza para modificar la dieta ya pautada que entregamos sin son ni sombra a todos los que vienen a la consulta.

Por suerte, este modo de entender la alimentación está cambiando. Ya somos muchos los que hemos renunciado a hacer dietas matemáticas (a no ser en caso de necesidad o enfermedad) y nos declinamos por una visión mucho más amplia y a la vez más holística.

La base de la que se sustenta la palabra bio-individualidad es precisamente el comprender que cada uno de nosotros somos únicos. Y aunque parece obvio, muchas veces nos olvidamos de ello.

Mientras yo tengo frio y necesito ponerme un abrigo, tu estás bien y te apañas con un jersey gordito. A mí me molesta el ruido de la radio en el coche ya a ti te encanta ponerlo bien alto y cantar mientras conduces. Cuando no duermo mínimo 7 horas por la noche no soy persona, mientras que tu puedes pasar durmiendo solo 5 y estar fresca como una rosa. Así nos diferenciamos las personas, y así deberíamos diferenciar también como nos alimentamos.

Hace años que me dedico a esto, y hace años que digo “las dietas un funcionan”. Y no me malinterpretéis. Lo digo con total conocimiento de causa.

Cuando terminé la carrera y empecé a pasar consulta, el motivo principal de los clientes que venían a mi era para perder peso. Y yo, recién salida del horno, me centraba precisamente en el número de la balanza. Solo algunos afortunados lograban pasar la línea de las 4 semanas. Los demás abandonaban la “dieta” y la dejaban por imposible. Los que conseguían sus objetivos, no era por la dieta que yo les pudiera dar, sino que su fuerza, su motivación, su querer y sus ganas hacían que esa persona hiciese cambios más profundos y casualmente conectaba con el plan propuesto por mí.

Ahora, con el término bien interiorizado, conecto con la persona y entiendo que no es mejor una dieta vegetariana, que una que introduzca huevos y pescado. No es mejor una crudivegana a base de frutas y verduras que una flexiteriana. Y es que, como bien dice la canción, todo depende….y de que depende? De cada individuo. Hay tantas variables a tener en cuenta! Situación socio-económica, grado de actividad física, estado actual de salud, historia médica, raza, constitución, medio geográfico, estado emocional…

Y como encontramos nuestra bio-individualidad? Como podemos saber lo que comer y lo que no? Como escuchar las necesidades de nuestro propio organismo y descubrir nuestra bio-individualidad? La respuesta es simple: probando lo que nos funciona y lo que no.

Dar a nuestro cuerpo aquello que necesita y le sienta bien depende solo y exclusivamente de nosotros. Debemos aprender a escucharlo, prestarle atención. Cada señal es un toque de atención, algo importante que nos quiere decir. Puede que un simple dolor de cabeza pueda ser un “tengo sed” por falta hidratación, o un brote de acné un exceso de glucosa en sangre (prolongada en el tiempo).

 

Prestémosle pues la atención que se merece y no pasemos por alto todo aquello que nos está diciendo.

Yo misma he pasado por varias fases, diferentes épocas de mi vida donde por diversas razones he cambiado mi alimentación hasta llegar donde me encuentro ahora. Y esto no quiere decir que la manera que tengo de alimentarme sea la mejor del mundo…..es la que a mí me funciona y con la que en estos momentos me siento más conectada.

Ahora bien, está todo permitido? Creo que la respuesta es obvia. No. Uno no puede comer todo lo que quiera y en la proporción que desee porque también puede ser perjudicial para nuestra salud.

Hay unas bases, yo diría que comunes sea cuál sea tu alimentación. Y cuáles son esas bases? Vamos a ello:

  • Elije comida real, comida de verdad, la que nos da la madre naturaleza. Estos son alimentos SIN ingredientes. Los alimentos tal cual. Incluye frutas, verduras, cereales integrales, legumbres, fruta seca y frutos secos. Y si no eres vegetariano huevos, pescado, carne y algún lácteo de calidad (mejor de leche de cabra)
  • Come solo cuando tengas hambre. Ya pasó a la historia eso de “si no comes no crecerás” o frases parecidas que nos decían nuestras abuelas. Aprende a escuchar a tu cuerpo y no subestimes lo que te está diciendo.
  • Bebe agua. Sola, con limón, saborizada, zumos de verduras, infusiones, caldos. Como quieras, pero hidrátate!
  • Practica algún tipo de deporte. No hace falta hacer maratones! Salir a caminar a paso rápido, bailar, o andar en bici será suficiente para mantenerte activado.
  • Practica el 80/20. Come saludable la mayor parte del tiempo, pero permítete estar relajada y disfrutar del momento en ocasiones especiales (cumpleaños familiar, comida con amigos o una cena romántica con la pareja). Recuerda que con la comida se celebran la mayoría de actos sociales, y es importante también que estos momentos se vivan con total normalidad.

 

Así pues, te animo a encontrar tu bio-individualidad. A que conectes contigo y poco a poco vayas encontrando tu camino.

Te animas a compartir tu experiencia?

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