10 IDEAS DE DESAYUNOS PARA NIÑOS (y no tan niños)

Suena el despertador, son casi las 8:00h, me levanto de un salto, me lavo la cara y enciendo el agua caliente. Mientras,  voy despertando a mis hijos al son de “buenos días chicos…hay que levantarse que son casi las ocho y no tenemos mucho tiempo”. Entro en la ducha y salgo sin casi darme cuenta, me visto y…. ¡oh no! ¿Todavía no os habéis levantado? ¡Venga que es tarde!

 

Camino hacia la cocina, y todavía con el pelo mojado enciendo la cafetera. Al mismo tiempo caliento un poco de leche para los niños, saco un paquete de cereales y se los dejo encima de la mesa.  Ya casi estamos, son las 8:30h y solo me falta ponerme un poco de maquillaje, los zapatos y…. ¡todos al coche que nos vamos!

 

¿Te suena de algo? Buffff! A mi sólo de leerlo me entra ansiedad.

 

Pero la verdad es que ésta es la realidad en muchos hogares. Empezamos el día con prisas y estrés de buena mañana, y para colmo, nos pensamos que comiendo cualquier cosa ya hemos cumplido con eso de no salir de casa con el estómago vacío.

 

Yo, como madre de tres niños, te entiendo perfectamente. Porque lo que queremos es resolver el desayuno y que los niños no salgan sin comer nada de casa, sino que mala madre seríamos ¿verdad? Pero os aseguro que opciones rápidas y saludables las hay. Solo tenemos que cambiar  esos hábitos que no nos aportan nada y nos restan mucho e implementar, poquito a poquito, hábitos saludables que cuiden de la salud de nuestros peques. Y no solamente en la parte de alimentación, sino también en la de la organización.

 

La industria alimentaria ha hecho mucho daño en lo que a la salud se refiere. Es verdad que con el ritmo de vida y los complicados horarios familiares, lo más fácil y cómodo es coger cualquier cosa de la estantería del súper y  tenerlo listo para cuando sea la hora de desayunar. Pero tenemos que saber que en este momento no estamos alimentando a nuestro pequeño, lo único que hacemos es llenar su barriga para que sacie su hambre. Con todas las consecuencias que esto conlleva. Sin pensar en el mañana. Hoy ya tenemos una cosa menos por la que preocuparnos. ¿O quizás una más?

 

Vivimos engañadas por la publicidad (tanto en la TV como en los envases de los propios productos) y esto sumado a nuestro escaso tiempo…. ¡ya lo tenemos! Productos (porque yo, sintiéndolo mucho, alimentos no les puedo llamar) que nos hacen la vida mucho más fácil y encima nos ayudan a estar y sentirnos más felices.

 

¡Pero qué manía tenemos en relacionar comida con felicidad! La comida es comida y debería cumplir con  su función, la de alimentarnos. Es cierto que comer es un acto social con el que celebramos gran parte de los acontecimientos que nos acompañan a lo largo de nuestra vida. Pero de aquí a que relacionemos el comernos un bollo o un chocolate con sorpresa con el hecho de estar felices…

 

Si queremos cambiar nuestros hábitos y empezar a comer de manera responsable, sana y sostenible debemos empezar por re-organizarnos. Y digo re-organizarnos porque en cierta manera, organizados ya lo estamos. A nuestra manera, pero hemos aprendido a salir del paso. Así pues, un buen plan de cambio de hábitos pasa por analizar los que ahora tenemos, identificar lo que falla y proponer un cambio realista y asumible.

 

Una vez hayamos hecho esto, podemos empezar a hablar de comida y a, poco a poco, introducir esos cambios alimentarios.

 

Pero hoy hablamos de la parte alimentaria, y es por eso que te propongo algunos de nuestros desayunos preferidos. Vamos allá!

 

MIS 10 DESAYUNOS PREFERIDOS

 

  • Mi Primera Gran elección. Empezar el día con una pieza de fruta es, sin duda, la mejor opción para que los niños rompan el ayuno de una manera nada agresiva. Podemos poner un gran bol encima de la mesa y que cada uno escoja la fruta que prefiera. Así también se sentirán importantes y que los tenemos en cuenta. Un zumo natural nunca será lo mismo que una pieza entera. Con el zumo descartamos gran parte de la fibra y el aporte de azúcares es mayor. Mejor siempre la fruta entera.

 

Además, la fruta la podemos acompañar de:

 

  • Una rebanada de pan de verdad, hecho con masa madre y una harina integral (centeno, espelta, trigo sarraceno…). Vamos a descartar cualquier tipo de pan blanco donde la harina ha sido refinada. Podemos acompañar el pan con tomate y aceite, un poco de paté de aceitunas, un humus casero, aguacate, mermelada natural de fruta sin azúcar. Hay muchas opciones y todas serán mejor que cualquier empaquetado del supermercado.

 

  • Un bol con yogur  con trocitos de fruta fresca y frutos secos y semillas. que se lo preparen ellos. Les suele encantar ir añadiendo toppings. Debemos descartar el bol de leche con cereales, pero podemos seguir desayunando con cuchara y mucho más saludable.

 

  • Revuelto de huevos (en caso de no ser vegano) con verduras. Los huevos dan mucho juego en la cocina, y si no somos veganos podemos beneficiarnos de todas sus propiedades

 

  • Patatas y boniato con tofu. Si tenemos ya preparadas unas patatas del día anterior, sólo tendremos que calentarlas en la sartén junto con unos taquitos de tofu y listo.

 

  • Unos crêps o tortitas de trigo sarraceno siempre son un acierto. Es verdad que aquí tendremos que planificar un poco más, pero podemos dejar hecha la masa el día anterior y guardarla en la nevera y por la mañana solo tendremos que hacer las tortitas. Las podemos acompañas de un poco de fruta, unas nueces,  sirope de coco, un poco de mermelada casera de fruta… Aquí te dejo la receta base de la masa para los crêps.

 

  • Crudités de verduras. Otra opción es acompañar una zanahoria, calabacín, pimiento con algún paté vegetal hecho por nosotros. Les encanta “dipear”!

 

  • Pudding de chía con fruta triturada. Una opción ligera pero que los llena de nutrientes esenciales. Lo podemos dejar preparado el día anterior en la nevera. Por la mañana, los niños solo tendrán que coger una cuchara y ¡disfrutar!

 

  • Porridge de avena con fruta, semillas. A mí personalmente me encanta esta opción para los días de más frío, cuando apetece empezar el día con algo calentito. Súper saciante, no les dará picos de azúcar y aguantaran las duras mañanas de estudio como unos campeones.

 

  • Repostería casera. Siempre la mejor opción. Sabemos lo que estamos comiendo, con alimentos de verdad podemos elaborar bizcochos, galletas, magdalenas. Aunque por la cantidad de azúcar que llevan, intentaremos dejarlo para ocasiones puntuales. Pero siempre será mejor algo hecho por nosotras con mucho AMOR que comprado y envasado por máquinas.

 

 

Bien. Ahora ya tenemos varias opciones con las que ir probando y jugando, hasta que encuentres las que mejor funcionan con los tuyos. No se trata que de golpe cambies el desayuno al que hasta ahora estaban acostumbrados. Se trata de que poco a poco, vean que hay otras opciones en casa.

 

Te recuerdo que la actitud es muy importante también. Es decir, los niños te tienen que ver  convencida de lo que estás haciendo. No debe haber lugar para la duda. Si es así, los peques lo pillaran a la primera… y si mamá no lo tiene claro…. ¡yo tampoco!

 

Y sobretodo recuerda: hay niños que no tiene hambre nada más levantarse…¡No pasa absolutamente nada! Hay que respetarlo. Ya comerá cuando su cuerpo se lo pida, no cuando a nosotras nos parece que tiene que comer.

 

¿Empezamos desde YA con algunos cambios matutinos? Cuéntame!

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